lunes, febrero 27, 2006

Rememorando el futuro

Echaba de menos las conver saciones inteligentes con Mercè. No es que no me divierta diciendo estupideces, pero de verdad lo echaba de menos, y me venía haciendo falta una. Nos pusimos como siempre a desvariar sobre lo que haríamos al finalizar este curso. El rumbo que tomó la charla me recordó a un ejercicio que hice una vez en el esplai. Se trataba de decir como queríamos que fuese nuestra vida dentro de aproximadamente quince años. Y me puse a pensar, y no saqué nada de nada. Es lo que me pasa, que cuando me piden algo, nunca o casi nunca se responder, no me acuerdo de lo que quería decir, o de que sabía la respuesta. Y escribí alguna chorrada, y seguramente dije que qerría viajar -cosa que, por otro lado, es absolutamente cierta- pero seguro que después me dije que me había dejado cosas. Luego nos hicieron leer en voz alta, y los monitores casi se enfadan con nosotros por nuestra "falta de imaginación". Aunque, en realidad, no hemos conocido más vida que esta, y yo no sería capaz de pensar en otra. No en otra que yo pudiera vivir de verdad.

Pero de todas formas, esas conversaciones siempre acaban haciéndome pensar que no tengo ganas de pasarme la vida encerrada en una oficina, haciendo recados y fotocopias y vestida moníissssima, igual que las chicas que trabajan detrás de las gigantescos ventanales del Paseo. No creo que fuese capaz de estar ocho horas encerrada, sin ver ni mirar otra cosa que no sea una pantallita iluminada. Además, odio los fluorescentes.

Tampoco es que prentenda ser alguien. En realidad, me he dado cuenta de que mi mayor reto para esta vida es ser una persona anónima de costumbres anónimas, de amigos inteligentes -o no- y anónimos con los que mantener anónimas conversaciones estúpidas. Y recorrer anónimamente este mundo y ver anónimamente el mar y una aurora boreal -una que será anónima y corriente como las que le precedieron y como las que le seguirán- y también hacerse realidad una canción de Sisa. Y observar como pasan anónimos días con un mínimo razonable de felicidad, la monotonía suficiente -sin llegar a ser excesiva- y una dosis importante de libre albedrío. El caso es tener la oportunidad de hacer cosas, no es necesario hacerlas. Con poder me conformo. Aunque, ahora que lo veo bien, pido mucho. Demasiado, incluso.

Y qui dia passa, any empeny.

sábado, febrero 25, 2006

Palomas

Ayer volví a casa por el nuevo camino acompañando hasta la puerta a una amiga -una amiga express, de esas que te caes bien con ella sólo conocerla, y que para que mentir, es muy maja-.

Cuando sigues un poco por esa misma calle, que en el camino de vuelta a casa empieza gris, estrecha, sucia y fea, encuantras los resquicios de la que fue una de las primeras calles construidas al otro lado del río, después de la guerra. Es una calle curiosa, las casas són bajas, blancas y las verjas permiten, en su gran mayoría, ver jardincitos minúsculos. A veces, completamente cubiertos de césped y árboles que pugnan por alcanzar el cielo en su incansable búsqueda de los rayos del sol. A veces, completamente pavimentados y adecuados convenientemente para que un flamante Fordfiesta, del color de la sangre coagulada, pueda aparcar sin demasiados problemas -y la calle está vacía de tráfico-.

Curiosamente, en esta calle, sea la orientación, o el simple hecho de que las casas són más bajas, uno se da cuenta de que ha vuelto a salir el sol. Se nota. Es, por decirlo de alguna forma, un instinto. Como si en un par de semanas hubiesen mandado pintar de nuevo las paredes de blanco. Un blanco nuevo, menos sucio y menos gris, que refleja la luz y se vuelve dorado. Entonces cae una en la cuenta de que, aunque todavía hace frío, se ha terminado el invierno. De que la niebla no va a regresar y que los jirones de algodón que no permiten ver a más de un palmo de la nariz, se han ido con ella para no volver. No hasta el próximo noviembre. Porque de los pocos árboles que se han salvado de la pavimentación compulsiva a que los homo sapiens sapiens someten a sus patios, empiezan a nacer flores de color blanco.

Y en esa misma calle se pelean tres palomos. Los derrotados se retiran, huyen de su vencedor que los ha molido a picotazos, lo he visto desde lejos. Porque los he estado observando. Y a mi paso el supuesto vencedor, el que ha hecho huir a los demás, huye a su vez, alzando el vuelo, completamente despavorido. Se posa en la única verja de hierro. La única que supera la altura de mi cintura. La casa está abandonada, y, si hubiese sido de piedra y tuviera el doble de superficie, sería calcada a una de esas casas de los páramos ingleses, dónde se ruedan películas de terror, o versiones de las novelas de Jane Austen, indistintamente. Miro al pájaro con desdén. Incluso, podría decirse que, con intención de hacerle sentir culpable. Tanto afán por echar a los demás para luego salir por patas a la primera de cambio. Y el pobre e ignorante pájaro, es víctima de todo el desprecio que me puede merecer. Desprecio que, en relalidad, no es mucho.
Al fin y al cabo, sólo es una maldita paloma

domingo, febrero 19, 2006

Huy mira... ¡Un blog!

Si digo que me sabe mal haber tenido todo esto abandonado, diré la más gran mentira nunca dicha. Más que nada, porque con tanta faena, en lo último que una piensa es en el blog, no porque no quiera, es que simplemete las páginas de libros de texto habían montado base fija en mi cerebro, y bueno... esas cosas que pasan.

Lo segundo, ya tengo historieta para satisfacer la petición que en su día hiciera la Princesa, y que probablemente ya ni recuerda xD. Éste es el primer trocito y calculo que va a tener tres o cuatro, si es que llego a terminarla... es decir, si logro llenar los huecos que me faltan para hacer algo decente antes de llegar al final, que para variar, ya está pensado xD. Para Las estúpidas crónicas de Al-Balagí, habrá que esperar. Quiero que sea algo "digno" -y lo entrecomillo, porque está por ver si algo que he escrito yo, puede considerarse digno- y necesita su tiempo de cocción ¬¬.

Ibrahim se caló el sombrero. Hacía viento y no quería que la arena del parque le entrase en los ojos. Era mediodía y, como acostumbraba a hacer todos los días, daba su habitual paseo por la ciudad. Se se sentó en un banco y se dedicó a observar a las decenas de hombres que, vestidos como auténticos ejecutivos occidentales, comían con calma sentados en el césped entre la mezquita azul y la antigua iglesia bizantina. Aunque, por supuesto, ignoraban al anciano gris, que seguía con calma todos sus movimientos, entre banquetas metálicas, flores, turistas y palomas. Y él lo sabía.

Por supuesto sabía también que, después de comer, si no lo habían hecho ya, acudirían a la llamada de seis megáfonos en seis minaretes. Lavarían sus pies, sus manos y sus rostros en fuentes, justo en frente de paredes blancas y bajo la atenta mirada de cúpulas enormes cubiertas con tejas de azulejo azul, y entrarían, como él mismo había hecho tantas veces, en el enorme recinto. A Ibrahim, aquella sala siempre le había cortado la respiración. Se quedaba mirando el suelo, enteramente alfombrado. O permanecía erguido con la mirada en dirección al cielo, mirando el techo de la cúpula más grande de la ciudad. El espléndido trabajo con que, más de mil años después, los sultanes consiguieron superar a Justiniano y a la magnífica construcción de color de bronce viejo que se alzaba no demasiado lejos de allí. Entonces, recordaba la sensción de uno de los juegos de su ya lejana infancia, cuando, entre tenderetes y viandantes empezaba a girar como un poseso, dándo vueltas sobre sí mismo. Y paraba bruscamente, y ya no sabía que era lo que estaba mirando o dónde estaba la derecha o la izquierda. [...]
Ala, ahí lo tienen. Si han de decir algo, háganlo antes de que me arrepienta de haber colgado esto, y desaparezca misteriosamente, por obra del magnífico borrador de entradas. No saben la vergüenza que me da poner escritos en público.
Y eso es todo... la magnífica noche en la ópera, para otro rato.

miércoles, febrero 08, 2006

La Gran Lista [parte primera]

Me he propuesto hacer una lista, que promete ser enorme, con las cosas que me gustan... si el experimeto sale bien, quizá vaya añadiendo algunas, ponga un enlace de la entrada en el lateral del bló y por último realice el antagonista de este listado. No tengan en cuenta la disposición, todo está al azar.

Cosas que me gustan (y que nunca caigo en que lo hacen)

- Reír a carcajada limpia, partirme literalmente de risa. Mejor aún si es con las chorradas de Cristian, mis idas de olla o los comentarios mordaces de Mireia.
- Las voces graves y suaves, como la de mi tío o la de Anna, cuando más bajos són el tono y la voz, mejor.
- Estar sola en casa los viernes por la noche
- Las escalas en modo menor.
- La música pentatónica, especialmente en la escala china.
- Corregir los errores de imprenta de los libros (así está Doneval xDD)
- Escuchar y/o leer a la gente que me cuenta cosas
- Hablar en voz baja -a parte de que no sé hablar en un tono de voz normal, es para mí un sádico placer obligar a la gente a que preste atención a lo que estoy diciendo xDD-
- Rebentar burbujitas de plástico
- Pisar hojas secas y el ruido que hacen
- Leer en el balcón de atrás a la hora de la siesta, sobretodo si hace sol
- Apagar el despertador el sábado por la mañana y dormirme otra vez *.*
- Hacer comentarios presuntamente sarcásticos/agudos/mordaces de las cosas que hago (básicamente reírme de mí misma)
- Las ironías en general
- Los factores de conversión (Cosa más alucinantemente lógica no ha visto el hombre)
- El chocolate negro
- Las sesiones culturizantes de los sábados por la mañana -o como jorobarle el desayuno a tus padres preguntando cuestiones filosóficas y harto intrincadas-
- Mirar como llueve desde casa
- Hacer fotografías de cosas que "aparentemente" no merecen ser fotografiadas
- Identificar la voz de un doblador en cada personaje al que pone voz
- Mi -futuro- portátil xD
- La mitología -toda en general, la nórdica en particular-
- Las explicaciones fabulosas de cosas que actualmente tienen explicación lógica - las leyendas, vamos-
- Encontrar paralelismos o cosas que se repiten -como que Mr Tolkien sacara los nombres de sus enanos de los enanos del Völuspa-
- Hacer el vago
- Hacer pruebas de fotografía, es decir hacer una foto con flash, luego sin, luego con condiciones nocturnas, luego con trípode, etc, etc -que Frigg bendiga a las cámaras digitales por eso xDD-
- Los artículos de escribano -mis plumillas y mis botecicos de tinta *¬*- y la caligrafía
- Los idiomas
- Escribir bló y wé (o güe) aunque eso sean dos faltas como catedrales, porque los monosílabos no se acentúan, a no ser que el acento sea diacrítico -y no lo es-.
- Vagabundear por los dominios de San Google a la caza de imágenes bonitas.
- La mermelada de albaricoque
- Escribir en cursiva inversa, es decir, las letritas mirando a la izquierda en lugar de a la derecha.
- ...


sábado, febrero 04, 2006

La Musa y el Espíritu

¡Tiemblen ustedes! ¡El síndrome del déjavu no es sólo fruto de mi pobre imaginación! No. Ha vuelto –para nuestra suerte o nuestra desgracia- el televisivo concurso de las bombillicas que explotan... entre otras muchas cosas... Sólo que Constantino Romero tenía una voz más imponente –por algo sería Darth Vader en Star Wars (Luuuuke, yo soy tu padre, xDD)-.

Y ahora basta de tonterías (dentro de lo posible, obviamente). Hoy he hecho un brillante descubrimiento musical. Bueno, descubrimiento es sólo una mísera forma de hablar, aquí las notícias llegan siempre más tarde...y a mí... más tarde todavía xD. Pongo aquí la letra de la canción “La Musa y el Espíritu” de Saurom Lamderth –próximamente “Saurom”, sólo “Saurom”-.
La Musa y el Espíritu
Desde la infancia
Devoción de amor emanaba,
Almas unidas
Que la enfermedad separaba…
Dos vidas
Mermadas
En soledad.
Se aman,
Se miman
Sin poderse rozar.
Bebes recuerdos,
Afloran los tiernos momentos
Y en tus sueños
Hablas con él sobre un reencuentro
No temas,
No llores,
Me encuentro bien.
Mi vida,
Tranquila,
Cada noche yo vendré…
Mientras recorro los ríos, los valles,
los cielos, las nubes y los siete mares
Seguiré por ti esperando,
¡¡¡mi vida no llores que te estoy mirando!!!.
Hago castillos de arena en la luna,
dibujo sonrisas en nuestra amargura…
Relatos de mis suspiros
que en la medianoche compartiré
contigo…
A las estrellas
Les comento cómo es el sol.
Al sol le cuento
La grandeza de nuestro amor…
Espero
Viejita
Que seas feliz.
No hay prisa,
Más tarde
Nos hallaremos al fin

No sé aún como suena, pero la letra me gusta. Supongo que con música también, no suelo hacerle ascos a nada musicalmente hablando, - bueno, exceptuando quizá el chunta chunta, el reggaeton, Britney Spears y demás aberraciones acústicas-. Pero tampoco estoy metida mucho en esto del metal, así que si me pedís que distinga entre el titanio y el tungsteno, pueeees lo llevamos claro –aunque eso es algo que habrá que solucionar en breve-.

En caso de que me guste, voy a tener que hacerle un favor a Cristian. Voy a tener que decirle que el mundo no se terminó cuando Mägo de Oz tuvo que suspender el concierto gratuito con el que iba a obsequiar a la "insigne villa" de Balaguer, en la Transegre, hace un par de años. Adivinen por qué...
*redoblan clarines, suenan timbales* Tachín, tachín...
¡Pues porque llovía! ... cayó la cuadragésima parte del diluvio universal en una sola noche¡¡¡¡En pleno verano!!!!... ah, que esperaban algo más espectacular... Mmmmh... pues si eso no les parece suficiente, añadiré que... añadiré que... ¡que era año de sequía! ¡Sí eso! Claro que eso sólo nos podía pasar a nosotros, y el pobre chaval todavía arrastra el trauma. Si sus exageraciones no son más exageradas que de costumbre, calculo que todavía tiene pesadillas con semejante fiasco.

Habrá nuevas nuevas cuando el ordenador me deje descargarme el puñetero zip. Es que són tan amables que ni siquiera voy a tener que buscar el disco para oír como suena la cancioncilla (yo buscando algo... ¡que risa! llegaría a la Patagonía, antes de encontrarlo xD). Sólo por ese bonito gesto merecen una mención en un sitio más digno que este nido de burradas.

Y habiendo dicho esto... si me hacen el favor de no llamar a los del sanatorio me sentiré profundamente agradecida xD

Si damas y caballeros, yo también me permito este tipo de posts más-chorras-que-de-costumbre de vez en cuando.