Puede que sea que no tengo nada que hacer. O puede que sea que debo hacer demasiadas cosas. No lo sé. El caso es que como siempre los propósitos se van al agua con una facilidad sorprendente. Que parece que todo se repite y las repeticiones me hastían.
Porque mañana voy a despertar y tendré la horrible sensación de haber soñado antes mis sueños y no voy a saber donde encontrarlos. Nunca averiguaré qué es lo que hay de cierto en mis sospechas. Porque olvidaré todo, y al cabo de las horas, o quizá de los minutos, no será más que una sensación borrosa, vaga, que se sumará a todas las que le precedieron, y que se unirá al peso de las que le seguirán. Y no són pocas.
Porque luego al llegar a cualquier lugar, al mantener una conversación, me quedaré pensando, en silencio, si eso no lo habré dicho antes. Y en ese caso me seguirá la certeza de que fue así. De que así ha sido. De que así es y será.
Porque mañana me levantaré cansada, caminaré cansada, y tendré la sensación de que no he hecho nada de lo que debería, o nada que querría hacer. Y es absolutamente frustrante. Porque vivo todo el día nerviosa y cansada... agotada, de hacer...¿de hacer qué?
Puede que sea porque no tengo nada que hacer. O puede que sea que debo hacer demasiadas cosas.
No lo sé
De verdad que no lo sé.