En espera...
Hay quien vive enamorado de un día de la semana. Hay quien ama el sábado, quien no soporta los lunes y hay quien va y me hace escojer. Y yo digo que me gustan los viernes. Esos que, hacia las dos de la tarde, huelen a dulzón, a tranquilidad absoluta y a sábado por la mañana. Esos que hacen tan difícil no perderse en la ventana, mientras piensas en lo que se acerca. Aunque no se acerque nada.
Pero es que es tan fácil recrearse en lo que llega, que al final ni te das cuenta de que está ahí. Porque te has entretenido demasiado rozándolo con la punta de los dedos. Así que, el tiempo pasa sin ruido, andando destrangis por la sala, y sale por la puerta de atrás antes de que hayas podido hacer nada. Entonces te das cuenta. Y te quedas esperando a que sea viernes, para recrearte en él como es debido, en vez de esperar como una boba el fin de semana. Esperando el viernes.
Otra vez.
Pero es que es tan fácil recrearse en lo que llega, que al final ni te das cuenta de que está ahí. Porque te has entretenido demasiado rozándolo con la punta de los dedos. Así que, el tiempo pasa sin ruido, andando destrangis por la sala, y sale por la puerta de atrás antes de que hayas podido hacer nada. Entonces te das cuenta. Y te quedas esperando a que sea viernes, para recrearte en él como es debido, en vez de esperar como una boba el fin de semana. Esperando el viernes.
Otra vez.
Y los pájaros piaban: "Un altre divendres" Mishima


