domingo, julio 22, 2007

Como me gusta la gramática...

... de los redactores de leyes:
A efectos de la presente reglamentación se entiende por ''aditivo alimentario'' cualquier sustancia que, normalmente no se consuma como alimento en sí, ni se use como ingrediente característico en la alimentación, independientemente de que tenga o no valor nutritivo, y cuya adición intencionada a los productos alimenticios, con un propósito tecnológico en la fase de su fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envase, transporte o almacenamiento tenga, o pueda esperarse razonablemente que tenga, directa o indirectamente, como resultado que el propio aditivo o sus subproductos se conviertan en un componente de dichos productos alimenticios.
Artículo 2.1 del Real Decreto 1111/1991, de 12 de julio

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¡¿?!

Y los pájaros piaban: "Glandfaidh mé" Kíla

P.S. Psssht. A los que tenéis el librito ya. A parte de felicitaros y todo el cuento, que sepáis que soy de las que no van a pagar dos veces por él y que me dan bastante igual lo malas que sean las traducciones (No habéis leído ediciones en catalán de El retrato de Dorian Gray. Eso es una mala traducción de verdad ¬¬), hasta el punto que ni siquiera corro a por la edición en castellano. (Ya, ya. Ya lo sé.). Así que por el amor de dios, o de lo que sea... sed clementes que el anterior ya me lo habían destrozao, destripao, despanzurrao y despellejao cuando lo empecé >.<>

jueves, julio 05, 2007

Migas de pan

Conozco a gente que necesita que la puerta de la habitación esté cerrada para poder dormirse. De hecho, conozco a gente que cierra la puerta y luego quiere tener la ventana abierta incluso en pleno invierno. Recuerdo que cuando era más pequeña y no había ordenador en mi casa, uno de mis tíos solía jugar con la computadora. Siempre he sido pésima jugadora de videjuegos, pero me gustaba, y aún me gusta, mirar como juegan los demás, así que sacaba una banqueta del rincón, y me sentaba a observar como manejaba teclas y botones sin vacilar demasiado. Un metro más allá, otro hermano dormía la siesta a pierna suelta.

A veces creo que eran las oscilaciones de la cortina con el viento lo que hacía que se durmiera, aun con el tecleo constante cerca de su cabeza. Pero eso sí, nunca, jamás podía dejar la puerta abierta. De hecho, cuando entraba mi madre para decir que nos íbamos a casa, se despertaba de golpe y mandaba cerrar la puerta en seguida.

En cambio, yo nunca he podido dormir bien con la puerta de la habitación cerrada. Debe de ser que soy un poco claustrofóbica y no me he dado nunca cuenta, pero me cuesta. Me quedo encima de la cama con los ojos abiertos como platos y mirando el techo, que parece acercarse por momentos. Ponerse a pensar es aún peor, claro, y se hacen las dos, las tres, antes de poder cerrar los ojos y empezar a contar animales de granja saltando vallas. Pero lo peor es despertarse con el despertador, que sigue puesto a las siete y media, para descubrir que te duelen huesos que no sabías ni que existían. Que casi hubiera sido mejor no dormirse.

Además llevo media semana intentando decirle a alguien, quien sea, si se viene conmigo a tomar un helado, una cola, una cerveza o yo qué sé y no me acuerdo de cómo se hace.

Y los pájaros piaban: "Lemon tree" Fool's Garden