miércoles, abril 26, 2006

La balada de la botella

Érase una vez en una calle desolada, una casita minúscula, con un jardín minúsculo, separado de la acera por una minúscula valla. En la valla apareció una mañana, atada fuertemente con cordeles una botella de refresco. El líquido que contenía era oscuro, como una noche sin luna. Tan oscuro era que nadie podía decir que no fuese tinta, o veneno.
- ¡Mira, mamá! ¡Una botella!- dijo un niño, señalándola con el dedo- ¡Y está llena!
Entonces se separaba rápidamente de la mano de su madre y se dirigía raudo hacia la botella, intentándo separarla. Por supuesto ella no se quedó quieta
- Vuelve aquí ahora mismo -Exclamó la buena mujer con semblante severo- ¡¡Caca!! Las cosas del suelo no se tocan-.
El niño no le hizo a la madre ni puñetero caso. Tan sólo descubrió que estaba atada a la valla y como no podía manosearla a su gusto, la dejó en paz.

Pasaron lunas y más lunas y el que fuera un brillante líquido, oscuro como la pez, fue tornándose más pálido, a causa de la luz del sol, de la intemperie y de la escasa lluvia que terminaba sus pasos en aquella tierra olvidada. La misma etiqueta que había poseído antaño un lustroso color rojo, se había desprendido del plástico, dejando al recipiente tal y como había venido al mundo.

Pero no creáis que el mundo se había olvidado de ella. No, todo lo contrario. A cada día ue pasaba, la desnuda botella fue adquiriendo más y más fama entre los adolescentes que elegían aquella calle para su migración escolar (que se producía entre dos y cuatro veces al día). Alguno incluso intento arrancarla de la valla, pero al fin todos esistían. El nudo que lo ataba era demasiado fuerte y ninguno llevaba consigo las armas apropiadas para proceder al rescate del pobre y encadenado recipiente.

Cabe decir, que poco le duró la fama, de todos modos. Tal fue la costumbre de ver allí a la pobre desdichada, que, al llegar el otoño y sus famosas nebulinas nebulosas, fue cayendo en las brumas del olvido. Ya nadie se extrañaba de que aquel bote de plástico, lleno de un líquido turbio de color marrón aguado estubiera allí. Había estado allí mucho tiempo ¿qué había de extraño en ello? Pues bien, yo diría que no es precisamente muy normal ver un bote atado a una valla y que, además, lleva allí sin pena ni gloria más de un año.

Tú verás.

"Y allí sigue, olvidada y sola.
Ajena al paso de los hombres,
la botella de Coca-cola"



2 pluma(s)
Blogger Músic-comunicador se dejó una pluma por aquí­...

m'encanta tu!!!!!es boníssim el text!! suposo que és teu. m'encanta, quin goig d'història. me he fijado que tienes puesto en tu descripción aquello de "golondrina". la verdad es que esa palabra me trae muy buenos recuerdos, porque fue una de las primeras que aprendí en gallego y, de verdad, la palabra en sí es una preciosidad: andoriña. queremos otro texto aquí!!! de verdad me ha encantado. una abraçada i molts petons.

... el miércoles, abril 26, 2006 10:44:00 p. m.  

Blogger Ladusvala se dejó una pluma por aquí­...

Tengo que aprender gallego!!! Con eso y el euskara creo qe habré terminado la lista de idiomas ibéricos y podré sentirme medianamente satisfecha.
En cuanto al texto, es una parida como una catedral, pero lo peor es que es verdad xDD. Y si es mío -para mi suerte o mi desgracia-.
En fin, locos los hay en todos sitios.

... el jueves, abril 27, 2006 10:17:00 p. m.  

¿Otra pluma de recuerdo?


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