¿Feliz Navidad?
Bueno, como el espíritu navideño ha inundado todo y me aburro mucho, escribo esto, porque la verdad, tampoco sabría lo que hacer con ello. En realidad tendría que estar haciendo deberes o algo así, pero la verdad es que no hay ganas.
Los juguetes se anuncian dondequiera que uno pise, desde hace mes y medio. Absurdas y de dudoso gusto, propagandas de perfumes, se extienden como la peste. La Navidad ha dejado de ser una fiesta, para pasar a ser una marabunta de publicidad que me acosa. Bueno, a mi no me acosa nada, sigo teniendo demasiada faena y me he sumido en un extraño estado amébico: todo me es absolutamente indiferente. Ya no me immuto ni con los berreos de mi prima, que me perseguían en sueños cuando se acercaba la hora de irse al pueblo.
Bueno, y aquí se acaba el pescado vendido, porque mis señores, a una se le han helado las ideas con el frío, y toda luz posible está en estos instantes alumbrando las calles. Al menos eso es de agradecer, porque como mínimo se ve algo al salir de casa. Aunque sólo sean gusiluces de neón, que ahora se han puesto tan de moda y que han acabado sustituyendo a las immortales bombillas.
Así que felices vacaciones a todo afortunado que las tenga, porque lo que son las mías, de vacaciones sólo tienen el nombre.
Los juguetes se anuncian dondequiera que uno pise, desde hace mes y medio. Absurdas y de dudoso gusto, propagandas de perfumes, se extienden como la peste. La Navidad ha dejado de ser una fiesta, para pasar a ser una marabunta de publicidad que me acosa. Bueno, a mi no me acosa nada, sigo teniendo demasiada faena y me he sumido en un extraño estado amébico: todo me es absolutamente indiferente. Ya no me immuto ni con los berreos de mi prima, que me perseguían en sueños cuando se acercaba la hora de irse al pueblo.
Bueno, y aquí se acaba el pescado vendido, porque mis señores, a una se le han helado las ideas con el frío, y toda luz posible está en estos instantes alumbrando las calles. Al menos eso es de agradecer, porque como mínimo se ve algo al salir de casa. Aunque sólo sean gusiluces de neón, que ahora se han puesto tan de moda y que han acabado sustituyendo a las immortales bombillas.
Así que felices vacaciones a todo afortunado que las tenga, porque lo que son las mías, de vacaciones sólo tienen el nombre.


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